Llegó a Cúcuta el director técnico de Motilones del Norte

Mar, 16/03/2021 - 13:34

Llegó a Cúcuta, a ponerse al servicio de Motilones del Norte el entrenador colombiano Bernardo Fitz-González desde Los Angeles

Nació en Bogotá en 1966, es el menor de los cinco hijos que tuvieron Maria Gloria Guzmán y Alfredo ´Sandrini´ González, exjugador de la selección Colombia en las décadas del cuarenta y cincuenta. Creció con un balón de baloncesto en la mano y en una familia llena de deportistas. Su papá y un primo integraron selecciones nacionales, sus hermanos fueron campeones nacionales en artes marciales y natación. 

Siempre estuvo en el deporte desde que tiene uso de razón, en el fútbol actuaba  como arquero, habilidades que le ayudaban también para el baloncesto que nunca lo dejó de lado. Alcanzó a estar en las inferiores de Millonarios, pero su pasión por la pelota naranja, hizo que se dedicara de lleno solo a esa disciplina. 

A los 16 años empezó a jugar con los mayores en la capital y se desempeñaba como armador. Su actuación en los clubes en los que jugó, lo llevó a integrar todos los seleccionados de Bogotá y ser parte del seleccionado nacional. La exigencia de su padre hizo que se esforzara cada día más para mejorar como jugador.

“Yo entrenaba mucho, hacía gradas, pesas y podía estar 4 horas al día practicando por eso fue que tuve resultados rápidos. Mi papá era muy exigente conmigo porque él fue un jugador muy competitivo, pero eso me llevó a que a muy temprana edad estuviera compitiendo con los mejores jugadores del país”, explicó Bernardo Fitz. 

A los 24 años decidió dejar de jugar de manera profesional e irse a buscar una nueva vida a Estados Unidos. Se fue a vivir donde su hermano un tiempo, empezó a trabajar unas horas como entrenador en colegios, debido a que en Colombia ya había hecho esa misma labor. Igualmente, montó un café al que se dedicó de tiempo completo.

“Mi decisión de irme tuvo mucho que ver con los problemas que teníamos en el país en los ochenta y noventa, entonces era muy duro tener una liga estable. Ahí vi la oportunidad de buscar semilleros, estudiar más y poder dirigir que era lo que quería”, añadió. 

Los locales de café le sirvieron para su labor como técnico, ya que como dice el coach, el tema de tratar gente y crear su propio negocio, es muy parecido a la aplicación de la táctica y manejo de vestuario. Por una crisis económica en Estados Unidos, Fitz-González decidió vender su emprendimiento para dedicarse de lleno a ser entrenador.

Es casado con Suzanne Fitz-González con quien hace unos años adoptaron a su hijo Muusa Dama, que es nacido en Benin, África y juega baloncesto profesional en la liga de Japón. 

Desde los 16 años su entrenador en el equipo de Bogotá lo tenía como asistente y jugador, él era el que dirigía el calentamiento, daba órdenes para preparar algunas jugadas y muchas veces asumía la preparación física del equipo. A los 17 años empezó como profesor de baloncesto en colegios de la capital y desde ahí no ha parado. 

“Trabajé con varios jugadores profesionales que se iban para Sudamérica o Europa, los equipos me llamaban para trabajar aspectos puntuales en defensa y en ofensiva. Esto es una pasión que se lleva desde siempre”, aclaró.  
Ha sido un desarrollador de talentos, le gusta trabajar con los niños y jóvenes prospecto. En Estados Unidos trabaja con jugadores profesionales para mejorar el potencial.  Su primera experiencia como técnico en Colombia fue con Patriotas Boyacá, luego fue campeón de la Liga con Búcaros, equipo con el que rompió todos los récords, además dirigió a Cape Breton en la Liga Nacional de Baloncesto de Canadá.

Bernardo Fitz-González se describe como un apasionado y estudioso del deporte, su planteamiento táctico es la de un técnico defensivo porque para él, la defensa es la base del trabajo en grupo. Sus equipos se caracterizan por la entrega en la cancha y el sacrificio del uno por el otro.